Vientos solares, viajeros permanentes

Cuando se aproximan a la Tierra, interactúan de manera curiosa con la atmósfera

vientos solares nasa web

Durante la semana pasada el mundo fue testigo de dos de los más asombrosos eventos que la naturaleza puede presumirle al hombre. Me refiero al eclipse solar total que se vio en ciertas partes del Norte del Atlántico y las Auroras en ambos polos de nuestro planeta. El caso de las Auroras es curioso, porque son producto de actividad solar reflejada en nuestro planeta.

La atmósfera solar está repleta de actividad magnética, y debido a las grandes temperaturas y niveles de energía de las partículas, estas pueden fácilmente escapar de la influencia de la gravedad del Sol, ya que la corona del Sol conduce el calor a mayores distancias en las cuales la gravedad se debilita.

Estas partículas, en su mayoría protones y electrones, viajan hasta extenderse a una gigante esfera de influencia alrededor de los planetas del sistema solar llamada Heliosfera. Este torrente de partículas cargadas se conoce como viento solar.

Mientras que los vientos solares tienen el potencial para eliminar la atmósfera de un planeta, en la Tierra estamos a salvo. El núcleo de nuestro planeta de metal derretido y comprimido crea un campo magnético que desvía la trayectoria de los vientos solares.

La superficie de Mercurio, el planeta más cercano al Sol, no tiene atmósfera por lo que tiene  que tolerar la totalidad de los vientos solares y su superficie se encuentra bañada en radiación.

Cuando los vientos solares se aproximan a la Tierra, interactúan de manera curiosa con nuestra atmósfera. Debido al campo magnético de nuestro planeta, cuando los vientos solares llegan a la ionosfera, una capa de partículas cargadas cerca de 90km sobre la superficie terrestre, las partículas son excitadas y brillan causando las Auroras.

Durante una eyección de masa coronal, intensas explosiones en la superficie del Sol, los vientos resultantes son más fuertes y al llegar a la Tierra pueden causar problemas en satélites y otros equipos electrónicos, interrumpiendo comunicaciones y causando apagones.

La cantidad de rayos cósmicos es relativamente alta y pueden alcanzar niveles letales para un astronauta operando en órbita.

A lo que el ser humano despega de la Tierra y se prepara para una nueva era espacial, un monitoreo constante del Sol y de sus vientos es obligatorio, y nos vemos en la necesidad de aprender a predecir este clima solar.

Manuel Del Moral
Especial para Capital Financiero

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