Vuelve el ciclo alcista

Orlando Mendieta

Capital

Han pasado cuatro años desde el inicio de la última escalada de la inflación en Panamá, impulsada básicamente por el crecimiento de nuestra economía y los altos precios del petróleo a nivel internacional.

En ese entonces, corría el año 2007 y dos elementos eran claves en el desarrollo económico del país, el denominado boom inmobiliario de la construcción y el inicio de los trabajos de ampliación del Canal de Panamá.

Para esa época registramos una inflación del 4,2%, cifra escandalosa para un país acostumbrado a tener una inflación que no superaba el 2%. Sin embargo, esa cifra no representó nada en comparación con la registrada un año después, cuando superó el 8%.

El efecto causado por la inflación se hizo sentir en forma más evidente en los precios de los alimentos, el combustible y la energía eléctrica, lo que obviamente afectó el bolsillo de todos los panameños.

El gobierno de turno, el de Martín Torrijos, tomó medidas inmediatas: Bajó el impuesto del combustible, lanzó un plan de ahorro energético e incluso cambió el horario del funcionamiento del sector público. Sin embargo de ahí no pasó. No se trabajó en un plan de mediano y largo plazo para minimizar el impacto de una nueva ola inflacionaria como la que se avecina.

Hoy, nuevamente estamos en cero, como si nada nos hubiera pasado. Tenemos una memoria corta y no aprendemos de la historia. Estoy seguro que las mismas medidas que tomó el gobierno anterior serán adoptadas por el actual.

Nos enfrentamos nuevamente a un escenario inflacionario y con las mismas condiciones: Crecimiento económico, un boom en la construcción, pero no del sector inmobiliario, sino del plan de obras de infraestructuras del gobierno y una crisis internacional en el Medio Oriente. Esto de seguro complicará el escenario para la economía de los panameños este año.

No cabe duda que volveremos a ver pronto cómo se promocionan los denominados combustibles alternos como el biodisel y el gas al igual que hace cuatro años.

Esto nos debe llamar a la reflexión para encontrar caminos y soluciones permanentes que mitiguen los efectos de la inflación. Por ejemplo, se prometió revisar la fórmula de paridad de los precios del combustible, pero ha pasado más de un año sin respuesta. Temas como éste, en situaciones de crisis, no pueden esperar.

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