¿Y dónde están los buses?

¿Y dónde están los buses?

MIgdalia Casorla

Capital

Hace algunos días tuve que viajar a la Gran Terminal de Albrook, para dirigirme a La Chorrera. Para lograr mi propósito tan sólo sería necesario escoger de la variedad de opciones del servicio expreso, es decir, decidirme por El Coco, El Espino, Barriada y hasta Expresos de Lujo, a un costo de $0,75 a $1,25, pero vaya sorpresa la que me lleve.
No había ningún autobús que me llevara a mi destino, ni a las miles de personas que a diario utilizan el transporte colectivo de Panamá Oeste.
La terminal se había convertido prácticamente en un desierto en el área de los autobuses que prestan el servicio hacia Panamá Oeste, exceptuando los pocos buses del interior del país, cuya demanda baja de lunes a jueves.

Los rostros fatigados y estresados de los que permanecían en las largas filas por horas, esperando un transporte que los llevara a sus hogares después de una larga jornada laboral, era realmente desconsolante.

Las mismas filas se repetían para las rutas de Capira, Vacamonte, Vista Alegre, Arraiján y Cuidad del Futuro, entre otras.

Los más pacientes preferían hacerlo en las escaleras de la terminal o despejar la mente en Albrook Mall, esperando que en el algún momento los autobuses retornaran.

¿Qué había sucedido? Ya nadie se lo preguntaba. No había asombro. Y es que viven lo mismo casi a diario.

¿Qué está sucediendo con el servicio? La respuesta es simple. El rápido crecimiento habitacional que está experimentando el sector no camina a la par que el servicio de transporte público.

Y es que las autoridades no están atendiendo el clamor de las más de 20.000 personas que se trasladan diariamente a la ciudad capital y retornan a sus hogares.

Por un lado, organizan operativos en contra de los taxis piratas para evitar su circulación hacia Panamá Oeste, los cuales cobran entre $1,00 y $2,00 por persona; pero, por otra, no resuelven con entregar nuevos certificados de operación a las distintas rutas, exigir que mejore el servicio o atender con rapidez los accidentes de tránsito que se registran en la vía (muchas veces causantes de que se registre esa escasez de autobuses en la terminal).

Y pensar que esa misma procesión se hace en horas de la mañana, bajo el sol o la lluvia. ¡Hasta cuándo con un servicio tan ineficiente!

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