¿Y la Constituyente?

Asamblea

El país requiere de cambios profundos en sus estructuras para inyectarle aire fresco y fortalecer instituciones fundamentales, que hoy se encuentran debilitadas como el caso del órgano Judicial, al igual que ponerle freno a los vicios que aún persisten.

Y para eso se requiere introducir reformas a la Constitución de la República o redactar una nueva Carta Magna a tono con la realidad actual y con las necesidades y aspiraciones de la sociedad panameña.

Pero este tema, al igual que otras promesas de campaña, se están quedando rezagados, se han dejado de lado y al parecer ni para el Partido Revolucionario Democrático (PRD), ni para el gobernante Partido Panameñista (PA) es una prioridad. Aunque formaba parte de la propuesta electoral de ambos colectivos.

En el Plan de Gobierno de la Alianza el Pueblo Primero, se indicaba que cumpliremos con el compromiso de convocar a una Asamblea Constituyente Paralela mediante un proceso plenamente democrático cuyos preparativos se iniciarán desde el primer año de gobierno y que convocaremos dentro de los dos primeros años de gestión.

Sin embargo, ya han transcurrido nueve mes desde la llegada al poder de la actual administración y no se ha escuchado ningún movimiento en esa dirección, ni  tampoco se ha escuchado a ningún partido político exigir el cumplimiento de este compromiso electoral.

No se puede hablar de un nuevo país si se mantienen las mismas reglas y estructuras desgastadas, como tampoco se puede hablar de credibilidad, sino cumplimos nuestros compromisos.

En ese Plan de Gobierno también se hablaba de establecer un sistema robusto de pesos y contrapesos, modernos y efectivos sistema de fiscalización y control, así como mecanismos de descentralización y desconcentración del poder público.

Aún se está a tiempo de impulsar los mecanismos para la convocatoria de una Asamblea Constituyente Paralela, ya que se trata de una prioridad para erradicar los vicios del pasado que tanto daño han causado, y establecer nuevas reglas del juego, claras y transparentes para que el país mantenga su ritmo de crecimiento y lograr que las riquezas que produce el país llegue al mayor número de panameños posible.

Es imperativo contar con un pacto social que garantice los derechos de los ciudadanos, pero que también le ponga límites al poder político y permita una mayor participación en las tomas de decisiones, tomando en cuenta que el país es de todos los ciudadanos y no sólo del partido gobernante y sus aliados, y que la democracia no es el fin, sino el medio para resolver los problemas del hombre y de la mujer.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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