ZLC se contrajo 7,5% en primer semestre

ZLC se contrajo 7,5% en primer semestre

Recomiendan replantear el modelo de negocio

La Zona Libre de Colón (ZLC) es la zona franca más grande del continente y la segunda del mundo. Allí se venden artículos de todas las clases, al por mayor y libres de impuestos de importación y exportación.
Fue creada mediante el Decreto Ley No. 18 de 17 de junio de 1948 como institución autónoma del Estado panameño, como un área para explotar las ventajas competitivas del país como centro de tránsito del comercio mundial.
Hoy día la ZLC recibe a más de 250.000 visitantes al año y tiene 1.751 empresas. Cuenta con servicios de importación, almacenaje, ensamblaje, embalaje y exportación de productos. Y por sus instalaciones pasan todo tipo de aparatos eléctricos, productos farmacéuticos, licores, cigarrillos, muebles, ropa, zapatos, joyas, juguetes, etc. Por eso le llaman el escaparate comercial de la región.
Las principales importaciones de esta área provienen de Hong Kong, Taiwán, Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, Francia y México. Colombia es el comprador más grande de mercancía, con casi el 16% de todas sus exportaciones. Otros compradores principales son Venezuela, el mercado interno de Panamá, Guatemala, Ecuador, Costa Rica y otros países de la región.
La ZLC está viviendo una crisis económica, ha tenido un descenso significativo en su actividad comercial, pero esta situación no es tan drástica como otras que ha experimentado anteriormente.
En los años 1983 y 1999 la zona comercial tuvo los descensos más drásticos de su historia. En esos años la actividad comercial registró un descenso de 32% y 19%, respectivamente, mientras que en el presente año la contracción no llega al 10%.
Según Marco Téllez, vicepresidente de la Asociación de Usuarios (AU) de ZLC, el balance acumulado del primer semestre del 2013 registra un total de $13.649 millones, lo que representa una caída de 7,5% en comparación al primer semestre del 2012, cuando la marca fue $14.800 millones.
Las importaciones acumuladas registraron un total de $6.505 millones, reflejando una contracción de 6,3% respecto al año anterior. Por su parte, las reexportaciones acumularon en su actividad un valor de $7.189 millones, un decrecimiento de 8,5% en comparación al mismo periodo del año anterior.
Téllez confirmó que durante el 2013 ha habido una disminución en las reexportaciones de la ZLC, pero aclaró que los productos de mayor valor reexportados continúan siendo los farmacéuticos y sus materias primas.
Estos rubros no son los productos tradicionales de la ZLC, por lo que si no consideramos estos rubros en los resultados, el bajón sería mucho más grande porcentualmente para los comerciantes tradicionales de la ZLC, dijo.
Por el momento no se cuenta con cifras exactas sobre la pérdida que se ha tenido al no poder reexportar textiles ni calzados a Colombia como se hacía tradicionalmente.

Hace falta modificación
El modelo de ZLC ha sido exitoso por muchos años, pero actualmente la AU ha planteado la necesidad de hacer ciertas modificaciones a las leyes para ayudar a los usuarios mejorando los incentivos, en lugar de castigar la eficiencia incrementando sus cargas.zEl Gobierno debe ser el aliado principal para poder mantener el crecimiento de años anteriores, comentó Téllez.
Según el economista Adolfo Quintero, el modelo de la ZLC sigue estando vigente. Reconoce que la desaceleración de la economía de América Latina y la desaceleración de la economía mundial están contribuyendo a la crisis de la zona franca, pero este complejo comercial sigue desarrollando su papel histórico y continuará haciéndolo, no por ser simplemente Zona Libre sino porque Panamá es desde la época colonial un país de tránsito que tiene un alto potencial logístico.
Recordemos que la mayoría de las reexportaciones de la ZLC son productos que vienen de China, Japón y Europa, en algunos casos, y entonces lo del comercio interregional no es sustituto del potencial que tiene la ZLC, afirmó Quintero.
Al considerar las ventajas que tiene Zona Libre para desempeñar su rol, el economista resaltó que acá no se tiene que esperar ni dos, ni tres, ni cuatro meses o más, para pasar un producto de otros países, sino que aquí mismo en la zona franca hay disponibilidad de inventario y se despacha tres o cuatro días después, cuando mucho.
Sobre si esta crisis de la ZLC es un problema coyuntural o estructural, Téllez manifestó que es un problema combinado ya que las situaciones que se están viviendo con Venezuela y Colombia son temporales y la situación del resto de los mercados que atiende ZLC también son variantes, pero a la vez hay necesidad de pensar en cambios que hagan que la zona franca vuelva a ser atractiva y mejore su competitividad.
La crisis que vive ZLC hoy en día es una combinación de varios factores, por un lado ya son conocidos los temas que hay con Venezuela y Colombia; sin embargo, existen problemas de otro tipo, como regulaciones a la importación en Argentina, donde los importadores tienen también que ser o convertirse en exportadores para poder compensar sus importaciones o hacer importaciones en pequeños volúmenes, lo que limita el negocio que se hacía regularmente. Por otro lado, Brasil tiene impuestos de introducción sumamente altos para los productos importados, lo que complica la competitividad, explicó el vicepresidente de la AU.
Por su parte, Ecuador tiene un impuesto para el envío de transferencias internacionales, lo que hace que el envío de dinero sea más complicado y por ende más costosa la operación para los clientes.
República Dominicana está pasando por una crisis en general, los volúmenes de venta normales para este país han bajando considerablemente. Y Centroamérica siempre compra, pero lo cierto es que los volúmenes que se hacen en esta región no son suficientes para mantener una operación en ZLC.
México es un mercado muy grande que también tiene restricciones y mucha competencia local. Además, Estados Unidos aventaja a Panamá logísticamente en este caso por el hecho de compartir frontera con el país azteca, lo cual facilita el comercio entre ambos países.
Los empresarios en ZLC han sido tradicionalmente muy ingeniosos para enfrentar los diferentes problemas, pero como en esta oportunidad gran parte de los otros mercados que atienden también están afectados por diferentes motivos, ya sean económicos, políticos o aduaneros, la solución del problema se torna más compleja.
Siempre los empresarios estamos viendo por mercados alternativos, pero ahora hay muchos factores externos afectando al mismo tiempo y a la vez factores internos en la ZLC, comentó Téllez.
Por otro lado, desde la perspectiva de la AU, los Tratados de Libre Comercio (TLC) que tiene Panamá con los diferentes países de América realmente no afectan la actividad de ZLC, ya que en cada uno de estos tratados el origen de la mercancía prevalece; por consiguiente, las mercancías de la zona franca, independientemente de cuál sea el origen, es como si estuvieran en tránsito al destino final.
Para Adolfo Quintero, la crisis de la ZLC es un problema más coyuntural que estructural y refirió los casos de Colombia y Venezuela como factores principales de la afectación actual.
En el caso Colombia-Panamá, mencionó Quintero, se está finiquitando un TLC, pero los colombianos de manera unilateral tomaron la decisión de poner aranceles a algunos productos textiles y de calzados, mientras que en el caso de Venezuela está el problema de la falta de pago de los importadores venezolanos, por las restricciones que el Gobierno ha impuesto mediante su sistema cambiario para manejar dólares.
El economista Horacio Estribí, en cambio, piensa que hay un problema estructural en juego.
Más allá de los problemas que se están viviendo por Venezuela y Colombia, habría que hablar de otros, que no son coyunturales sino de carácter estructural. Y si quieres ver una perspectiva todavía más amplia, eso habría que verlo con lo que está pasando con la economía panameña, que se está contrayendo en ese sector y otros, aseguró Estribí.
Para el economista, los problemas con Venezuela y Colombia son de larga duración porque no se vislumbra una solución fácil por ninguno de los dos lados.
En el caso de Venezuela, por ejemplo, además del factor político está el factor económico, ya que las reservas de dólares han caído de manera dramática durante los últimos meses. Y por el lado de Colombia, eso ya pasa a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y es difícil suponer que por ese lado se llegue a una solución fácil. Eso tarda dos años procesalmente hablando, como mínimo, alegó.
También resaltó la creciente globalización, la reciente rebaja arancelaria en el área y la inestabilidad de la región.
Todos esos son indicativos de que hay un problema de carácter estructural y replantean la necesidad de hacer una especie de reingeniería en la ZLC para que esta importante área comercial pueda continuar agregando valor y hacerlo de una forma más estable y que no dependa tanto de lo económico de la región y sus clientes, dijo Estribí.
A juicio del economista, tomando en cuento las nuevas realidades comerciales del siglo XXI y los comportamientos cíclicos de la economía regional, la ZLC debería empezar a hacer algo más que simplemente reexportar.
Tienen que reexportar y sumarle un valor agregado, bien sea aplicarle tecnología a los productos que venden o un otro tipo de proceso de manufacturación o de desarrollo tecnológico, indicó.
En tanto, sobre el modelo de negocio de la ZLC, Estribí considera que no está agotado, pero que requiere de un replanteamiento de cara a los problemas estructurales y coyunturales.
Finalmente manifestó que el proceso de la globalización y el proceso de apertura de los mercados han sido un desafío para la ZLC, porque ahora muchos de sus clientes importan directamente de Asia, pero eso tiene que ver más con la apertura en la OMC.
Dentro del marco de los TLC, creo que no hay una afectación directa, no de carácter coyuntural, porque no hay ningún tratado que se haya firmado que deje ningún impacto sobre la ZLC,

Leoncio Vidal Berrío M.
lberrio@capital.com.pa
Capital Financiero

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